Hablar en público: la respuesta está en tus ojos

Lo que más comunica es lo más simple.

Ejercita cada día tus ojos poniéndote frente al espejo. Tu mirada debe aprender a posarse silenciosa y pesadamente sobre el otro, a disimular con velocidad, a aguijonear, a protestar. O a irradiar tanta experiencia y sabiduría que tu prójimo te dé la mano temblando (Walter Serner)

Nunca nos cansaremos de decir que lo importante es la percepción que el púbico se hace de ti, más que el contenido del mensaje y que la audiencia ha de ver a una persona en la que pueden confiar porque está diciendo la verdad (más adelante explicaremos a qué nos referimos cuando hablamos de la verdad).

En esta tarea de mostrar honestidad, la mirada juega un papel muy importante y está claro que al hablar en público, debemos mirar a los ojos de nuestros oyentes.

Muchos asistentes a nuestros cursos y talleres, confunden el contacto visual con mantener la cabeza erguida y hacer barridos con la vista por el público. Esto no es un verdadero contacto visual y si no se contacta con el público poco te van a escuchar. Además, el público puede percibir que no estás diciendo la verdad porque no tienes una mirada sincera.

El verdadero contacto visual implica lograr una conexión con los ojos a los que miras. Esto indica a tus oyentes que les estás prestando atención y te preocupas por lo que están pensando. Un orador que no logra establecer esta conexión, corre el riesgo de convertirse en monótono y poco o nada comunicativo.

Cada vez que miras a alguien, estás manteniendo una breve conversación con esa persona, un intercambio de pensamientos y sensaciones. Hablar en público es lo mismo.

Los buenos oradores están orientados hacia fuera, les preocupa más lo que le sucede a sus oyentes que lo que les sucede a ellos mismos. Se trata, por tanto, de mantener una escucha activa; uno de los pilares de la comunicación.

Aprender a escuchar de verdad y reflejar lo que tus ojos ‘oyen’ te ayuda a ser mejor orador y te liberará de la timidez que provoca la sensación de ser el foco de atención.

Y recuerda que la mirada es importante al hablar en público y también ante la cámara.

Recuerda que la cámara es una máquina que parece radiografiar el alma porque capta todas nuestras emociones, inseguridades y miedos.

Las palabras están llenas de falsedad o de arte, la mirada es el lenguaje del corazón (William Shakespeare)

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